Blanca como la nieve, roja como la sangre
Leo tiene dieciséis años. Para él la vida tiene dos colores: blanco y rojo. Nunca se peina, juega al fútbol, escucha música a todo volumen, así evita pensar. Detesta hacer deberes, pero le da igual porque sabe que va a copiarlos. El colegio está bien, pero sólo por la tarde, cuando los profes ya se han marchado. El blanco es el vacío absoluto, el silencio, el aburrimiento y el miedo. Mejor evitarlo. El rojo es la sangre latiendo en sus venas antes de un partido, es el color de pelo de Beatrice, la chica de sus sueños. Hay que potenciarlo.