Con Malena Alterio y Luis Bermejo.
Dos personajes entran al escenario para hablar el uno con el otro. La obra apuesta por recuperar la experiencia animal del primer hablante. Presentar ante el espectador seres preculturales, siempre frágiles, en la cuerda floja, nunca acabados, antes de conseguir ser alguien.
Mostrar al ser humano suspendido, tembloroso, despojándolo de su absurda seguridad y presenciando sus probaturas, sus honestos fracasos. Una demostración de lo mucho que se puede hacer en escena con pocos elementos. La escucha como placer.